¿Y ahora qué? Javier Aristu. en campo abierto

 

La encuesta del CIS que acaba de salir publicada no aporta grandes novedades a lo que ya sabíamos…pero ha supuesto un elemento importante para definir las cosas dos días antes del inicio de la campaña electoral de Andalucía. Confirma muchas previsiones que se vienen prefigurando desde hace meses, y años, y a la vez anuncia procesos políticos nuevos que se abrirán tras el 2D. Ya sabemos que las encuestas se equivocan…a veces, y no nos extrañaría que la noche del 2 de diciembre nos aporte sopresas, para unos y para otros. Parece, sin embargo, que las previsiones de resultados están bastante consolidadas, margen por arriba o por abajo.

Vayamos primero a los datos seguros y la previsión mediana de las encuestas.  Parto de hace diez años, justo el momento en que comenzó la crisis, y con tres elecciones autonómicas en 2008, 2012 y 2015. He diseñado un gráfico y lo describo en plan esquema:

  • El PSOE, partido gobernante desde hace 36 años, no sube su porcentaje de voto, está estabilizado. Pero desde hace ya una decena de años su tendencia es a la baja, lo que demuestra que podría comenzar su debilidad como partido hegemónico. Y es hegemónico, porque no tiene alternativa, todo lo contrario de lo que ocurre en el Estado y en muchas comunidades. La cuestión por tanto es que el PSOE sigue dominando porque no tiene enfrente ninguna fuerza real alternativa: no lo son ni PP ni C’s ni AA. La soledad gozosa del poder.
  • El PP es un partido ya sin expectativas creíbles. En su evolución porcentual desde 2008 ha venido perdiendo casi la mitad de su electorado. Diríamos que en estos momentos es un partido sin oportunidades.
  • La combinación electoral de Podemos+IU ha superado los resultados históricos de IU desde 2008 y viene alcanzando porcentajes del 20 por ciento que supone un impulso extraordinario para hacer política desde las instituciones.
  • Ciudadanos sube muy bien, doblando su resultado de 2015 y será sin duda la novedad de estas elecciones. Pero si no logra desbancar al PP de la cabeza del centro-derecha andaluz tendrá que modular su estrategia: ¿es su destino ser partido instrumental de gobierno entre PP y PSOE?
  • La mayoría porcentual de “la izquierda”, es decir la suma de PSOE+IU+Podemos, ha oscilado entre el 57 por ciento (2015) y el más bajo del 50 por ciento (2012). Una paradoja: esa mayoría se tradujo en gobierno de coalición solo cuando raspaba la mayoría, en 2012, haciéndose imposible precisamente cuando más fuerza parlamentaria ha tenido, en estos cuatro últimos años. La encuesta apunta a que, de nuevo, se roce solo la mayoría parlamentaria, con el 52 por ciento.
  • El centro derecha jamás ha alcanzado el 45 por ciento de los votos: su mejor resultado lo obtuvo en 2012 con el 40 por ciento, con Javier Arenas en primera posición que, sin embargo, vio impedido su gobierno por el acuerdo PSOE-IU. La encuesta promedio de 2018 da un porcentaje del 41,1 por ciento sumando PP y C’s. Imposible así gobernar en coalición.
  • La “nueva mayoría” que ha funcionado en esta legislatura compuesta por PSOE más el apoyo externo y puntual de C’s alcanza en la encuesta el 54 por ciento, lo que permitiría al PSOE abrir por ese lado la repetición del acuerdo. C’s rechaza absolutamente en este momento esa posibilidad.

Algunas conclusiones y previsiones a la luz de esos datos:

  1. El PSOE gana pero seguirá sujeto a combinaciones de pacto. Lo va a tener duro gobernar, sea en coalición sea en solitario; bien es verdad que gobernar siempre es mejor que opositar. Y se puede ir despidiendo de presidir el Parlamento y la mayoría de las comisiones. No creo que las tres fuerzas que se le enfrentan le den ahora aquella oportunidad que tuvo en 2015 para presidir el Parlamento.
  2. Solo es posible un gobierno con y en torno delPSOE. No parece razonable pensar en un acuerdo a tres entre PP+C’s+AA. Por tanto,se abren estas posibilidades de gobierno:
    1. Gobierno en solitario del PSOE con apoyo de investidura de C’s o AA. La confesada ilusión de Susana Díaz.
    1. Gobierno de coalición PSOE+AA: es posible (yo diría que necesario) pero la coalición que dirigen Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo lo rechaza. No parece que Susana Díaz esté tampoco por la labor. Será la opción menos posible lo cual habla de “la excepcionalidad” andaluza respectodel Estado y de Europa.
    1. Gobierno de coalición PSOE+C’s. También se ha rechazado por los líderes de Ciudadanos…pero nunca se sabe.
  3. El tiempo político va a cambiar el 2D y es bueno que cambie. No es positivo seguir con la rutina; al contrario, es necesario imprimir un mayor dinamismo a la política andaluza y para eso, en mi opinión,todos los partidos deberían tomar nota de que el ciclo 2008-2018 se ha acabado y comienza una etapa diferente donde los acuerdos deben ser más que los desacuerdos y la política de luces largas debe sustituir a las cortas. Tendrán que hablar de Andalucía en serio.
  4. La izquierda, en su conjunto y en sus partes,debe también adaptarse a esos nuevos tiempos: no se puede seguir repitiendo la cantinela de estos últimos años. La izquierda, PSOE, Podemos e IU,  debería plantearse si ante los desafíos que tiene la sociedad andaluza y la española en su conjunto no merece que el compromiso con la realidad vaya más allá de los discursos y las declaraciones.Hablo de la posibilidad de un gobierno de amplia base progresista que sea capaz de acelerar políticas de cambio estructural en Andalucía. ¿Es pedir mucho?
  5. Una apostilla: ¿Y si los resultados obtenidos el 2D por el PSOE supusieran la pérdida de la actual fortaleza de Susana Díaz dentro de su partido? ¿Y si se abriera una escotilla por donde pueda producirse un replanteamiento de liderazgos en ese campo? ¿No es evidente que se pueden producir señales hacia una revisión del proyecto estratégico de la actual Presidenta? Pues eso…ojo avizor, que dice el dicho.

¿Y ahora qué?